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«La pobreza consiste en sentirse pobre».

Ralph Waldo Emerson

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Por mi Cuenta - El Camino a la Libertad Financiera
Parte II: El Complejo de Pobreza


¿Cuál es la razón de que existan países que han llegado a la cima en el avance tecnológico y el bienestar de sus habitantes mientras que otros se debaten en la debacle de la ruina, la pobreza e injusticia social? No, no es porque tengan recursos naturales abundantes, clima favorable o las gentes que los habitan sean de una raza superior.

Considere usted a Japón, país que ni siquiera tiene un territorio contiguo: consiste de 6,852 islas. Tampoco es un país grande, de hecho en Venezuela por ejemplo, cabrían casi tres “Japones”. Su territorio es muy pobre: islas montañosas y volcánicas de las cuales el 80 % de la tierra no es apropiada ni para la agricultura, ni para uso industrial ni residencial. Además, Japón está cargado con una población de 128 millones de habitantes que deben buscar su bienestar en un territorio tan pequeño.

Después de la derrota en la II Guerra Mundial, en 1945, Japón quedó destruido económicamente; además, sus carreteras, campos de agricultura e industrias fueron totalmente arruinados. La explosión de 2 bombas atómicas en su territorio al final de la guerra humilló aún más al pueblo japonés que, después de la misma, tuvo que enfrentar una terrible inflación, desempleo y escasez. Sin embargo, y ya para los años 60, Japón se había recobrado completamente en lo económico y para los ‘80s emergía como una poderosa economía mundial. Actualmente Japón es la 3ra economía más grande del mundo y el 4to exportador más grande. Si usted hace una investigación personal, descubrirá que gran parte del éxito japonés se debe a que sus líderes, muy temprano decidieron a dónde querían llevar al país, concibieron un plan a largo plazo para alcanzar esa meta y tuvieron la determinación de querer llegar a donde finalmente llegaron.

Ahora cuénteme usted la historia de muchos de los países latinoamericanos, africanos, asiáticos…

Bien, un país es hecho por sus ciudadanos y ellos a su vez hechos por lo que creen y por lo que aspiran. En el pasado, muchas naciones fueron esclavizadas en días ya lejanos y muchas otras fueron conquistadas y sometidas. Al alcanzar independencia sin embargo, sus ciudadanos, ahora libres, tuvieron —y aun tienen— que enfrentarse a otro enemigo: el complejo de esclavitud o el complejo de pobreza que aquella esclavitud o conquista dejaron grabados en su "genética" psicológica. En mis viajes por el Caribe pude notar —por ejemplo— que en muchas islas de ascendencia negra donde se practicó la esclavitud, los trabajadores del área turística tienen dificultad para dar un servicio de calidad. ¿La razón? Preguntando directamente y en un ambiente de confianza, muchos confesaron sentirse ‘menos’ por tener que ‘inclinarse’ o ‘servir’ a alguien.

El complejo de pobreza se manifiesta de dos formas y su descripción aquí le dará una señal de si usted lo sufre:

  • Consideremos a un hombre que gana apenas lo necesario para mantener a su familia. Un día él recibe el equivalente a USD 1,000 por x concepto. Lo primero que hace es “celebrar” el acontecimiento con sus amigos, gastando una buena parte del dinero. Seguidamente se compra un celular nuevo o un par de zapatos deportivos nuevos y los USD 100 que quizás le resten irán para su esposa o hijos. De esa forma este hombre está realmente comiéndose, tirando a la basura la mismísima herramienta con la que puede empezar a salir de la situación en que se encuentra. Estamos hablando aquí de aquellos que despilfarran cualquier ingreso extra en cosas superfluas porque "se lo merecen", siendo lo superfluo etiquetado como "necesidad". El uso del dinero en juegos de lotería o azar, vicios, alcohol, mujeres, etc. manifiesta el mismo complejo.
  • Ahora considere la otra manifestación de este complejo: el hombre que recibe ese dinero y lo esconde bajo su colchón o lo guarda en una cuenta bancaria, no con la finalidad de usarlo posteriormente como una palanca para su desarrollo sino solamente por acumular, por avaricia. No importa si necesita tratarse una enfermedad, corregir un desperfecto bucal o si en la casa hay una urgente necesidad, él guardará —sin decírselo a nadie— todo el dinero que pueda.

Al final y en cualquiera de los dos casos, estos hombres no tendrán más de lo que tenían antes: el celular y los zapatos se habrán convertido en basura en unos meses, la cerveza bebida en la celebración se fue a la letrina casi inmediatamente y el dinero debajo del colchón no se usará nunca pues la intención de tenerlo es solamente el “verlo” y regodearse en ello.

Crecí en un hogar pobre, aunque recibí una buena educación por el sacrificio de mis padres. No supe lo que era una propina para comprar un refresco o una golosina en la escuela y siempre debí ocultar de mis compañeros el lugar donde vivía.

Al llegar a los 18 salí de mi país buscando nuevas oportunidades. Llevaba en mi maleta una carta que mi padre había escrito para el decano de una universidad en el país al cual viajaba, el cual era su amigo. Le llamé por teléfono y al entregarle la carta me ofreció facilidades para estudiar la carrera universitaria que deseaba y trabajo para sostenerme. Nunca más lo visité.

Después de dos o tres años difíciles en mi nuevo país de residencia, conseguí un trabajo en un salón de belleza, el cual me dejaba una buena entrada. Me perfeccioné en la profesión de maquilladora y conseguí mejores empleos que me reportaron un salario y comisiones muy buenos. Empecé entonces a comprarme ropa, calzado y accesorios costosos, a beber alcohol y usar drogas, al tiempo que tomaba una actitud de superioridad debido a que sabía que era inteligente e instruida, más que la mayoría de las personas que conocía, incluyendo a mis clientes ricas.

Sentía desdén interno hacia otras mujeres pues consideraba su mentalidad muy limitada, por lo que sólo tenía amigos (varones) y mi vida era conquistar hombres.

En determinado momento decidí ahorrar para iniciar un negocio y, para no tocar el dinero, se lo daba a un amigo para que lo guardara. Llegado a cierto monto interesante, el amigo se perdió con todo el dinero y yo caí en una depresión que puso en riesgo mi salud, por lo que tomé la decisión de mudarme de ciudad.

En esta nueva ciudad, conocí a un hombre con quien me puse a vivir, pensando en sentar cabeza y formar un hogar: ya yo tenía 27 años. Tuvimos dos hijos maravillosos pero mi interés era divertirme, por lo que forzaba a mi marido a gastar en viajes, fiestas y “buena vida” el dinero que ganábamos. Usaba drogas, amanecía hasta la madrugada en la calle y bebía en exceso. Iba de hombre en hombre, más de cincuenta a mis 35. Mi fachada eran las constantes actividades de “Miss Tal Cosa” (certámenes de belleza), de modelaje, de modas, etc. a las que por mi trabajo fingía asistir.

Nunca me alcanzaba el dinero para mis gastos (vicios) aunque ganaba mucho, y la vida desordenada que llevaba terminó cobrándose mi hogar y llevándose a mis hijos, quienes fueron a vivir con su padre.

He llegado a los 51 años y no tengo dinero ahorrado, ni casa propia, ni un seguro médico; apenas un carro. Sigo ganando bien y gastando más de lo que gano, no puedo medirme… a veces pienso que me merezco comprar las cosas que me compro, otras veces me da flojera hacer algo al respecto. No sé cómo acabará mi vida.

Testimonio verídico de una persona con nombre en reserva.

Recuerde, un hombre no es pobre por motivo de su origen, raza o falta de estudios sino mas bien porque no ahorra, no planifica ni tiene determinación.

Si necesita asesoría para trazar su plan o en cualquier otra fase del proceso, puede contactar al Sr. Sam Ojeda mediante nuestra hoja de contacto. Sam es el asesor encargado de por mi cuenta.

PASOS QUE DEBE COMPLETAR PRIMERO ANTES DE CONTINUAR CON EL CURSO


  1. Convénzase que tiene la capacidad de señorear sobre sus circunstancias

  2. Defina su meta económica

  3. Defina lo que le gusta hacer, aquella área de trabajo en la cual usted disfruta de lo que hace

  4. Trace un plan —consistente de pasos realizables— mediante el cual logre usted llegar a su meta realizando el trabajo que le gusta hacer

  5. Identifique si sufre del complejo de pobreza




Si necesita una copia del libro por mi cuenta de Baruch, póngase en contacto con nosotros.

Con el fin de asegurar su éxito en la fase de salir de deudas, nos place informarle que estaremos ofreciendo nuestra ayuda personalizada en este proceso a todo aquel que la necesite y la quiera, aunque la misma tendrá un costo determinado entre las partes. La experiencia demuestra que una persona puede lograr sus metas financieras más eficaz y rápidamente cuando es guiada por un tutor y debe dar respuestas y ofrecer resultados a ese tutor; la idea es crear un compromiso y una ruta a seguir que se debe ir completando paso a paso. Juntos, el cliente y el tutor, trabajaremos para evaluar las condiciones iniciales, establecer el plan de acción y las reglas y finalmente el monitoreo y chequeo de resultados para continuar a las siguientes fases.

EL LIBRO RECOMENDADO:
My Bondage and My Freedom (inglés)
Frederick Douglass
Enlace: www.amazon.com

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«Todo aquel que haya luchado alguna vez con la pobreza sabe cuán extremamente costoso es el ser pobre».
James Arthur Baldwin, novelista, ensayista, dramaturgo, poeta y crítico social estadounidense. [1924 - 1987]